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Estadio Nacional de Brasilia - Mané Garrincha

  • engenharia190
  • 3 jul
  • 2 Min. de lectura

         

Con la llegada de importantes eventos deportivos a Brasil, como los Juegos Olímpicos de 2016 y el Mundial de 2014, vimos una oportunidad única para participar en un proyecto desafiante y excepcional: el sistema de sonido del Estadio Nacional de Brasilia. Este proyecto nos permitió aplicar nuestra experiencia y tecnología de vanguardia para garantizar excelentes resultados y consolidar nuestra posición en el mercado nacional.

Inaugurado en 1974 como Estadio Governador Hélio Prates da Silveira, el estadio fue sometido a extensas renovaciones entre 2010 y 2013, cuando su aforo se incrementó de 45.200 a 71.400 personas. Durante este período, su nombre cambió a Estadio Nacional de Brasilia, pero el homenaje al ídolo brasileño Mané Garrincha se restableció tras la presión popular, dando lugar al nombre actual: Estadio Nacional de Brasilia Mané Garrincha.

Nuestro principal objetivo en el proyecto era desarrollar un sistema de sonido que no solo cumpliera con los rigurosos estándares de la FIFA, sino que también brindara una experiencia auditiva excepcional al público. Para lograrlo, nos apoyamos en el software Modeler de Bose, que permite realizar predicciones electroacústicas detalladas. Esta función fue esencial para determinar con precisión la ubicación de los grupos de altavoces RoomMatch, garantizando así la inteligibilidad y la calidad del sonido en todo el estadio.

Desarrollamos un modelo tridimensional del estadio para simular el rendimiento del sistema en diferentes áreas, desde las gradas hasta los pabellones interiores, los palcos, los baños y las zonas de circulación. Esta planificación nos permitió garantizar un sonido claro y nítido, incluso en un entorno de alta complejidad acústica.

El sistema implementado se caracteriza por la difusión de señales de audio y vídeo a través de la red TCP/IP del estadio y el procesamiento digital de señales. Instalamos cinco salas técnicas y ocho racks técnicos en la azotea, conectados en un anillo de datos redundante, para alojar equipos como procesadores DSP y amplificadores. Desde estas salas, distribuimos el audio amplificado a los altavoces ubicados en paredes, techos, cubiertas y gradas, optimizando la cobertura sonora.

La sala de control de audio y video centraliza los equipos responsables de la gestión y el procesamiento de señales, lo que permite la integración con fuentes como micrófonos, servidores de música ambiental y sistemas de anuncios. Este espacio es esencial para garantizar que los operadores puedan dirigir mensajes específicos a diferentes zonas del estadio, ajustar automáticamente el volumen para contrarrestar el ruido del público y priorizar los mensajes de emergencia sobre el contenido que se está reproduciendo.

El proyecto marcó un hito en nuestra trayectoria, no solo por su complejidad y escala, sino también por la oportunidad de elevar el estándar de las instalaciones acústicas brasileñas y demostrar nuestro potencial. Con esta experiencia, reafirmamos nuestro compromiso de ofrecer soluciones innovadoras y de alta calidad para grandes estadios deportivos.


 
 
 

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